Diario de una barbie

27 Mar

Hace días, asistí a una pasarela a favor de la Fundación Ellen West, uno de los pocos centros de ayuda en México para jóvenes que padecen algún trastorno alimeticio, y me impactó ver a un grupo de pacientes que están intentando salir adelante y pelean diariamente para librar la batalla.

Ser bulímica o anoréxica no es nada sencillo, no es algo que esté de moda, no es una opción, es un infierno que se vive y enfrenta diariamente, una pelea constante contra ti misma. Es un problema, una enfermedad que muchas personas se rehúsan a aceptar.
 

Día xxx mes xxx año xxxx

 

Hoy me levante tarde, como de costumbre, me dirigí al baño y antes de tomar el primer vaso de agua del día me subí a la báscula para ver si durante la noche había logrado desaparecer algún kilo indeseable de mi cuerpo, o por lo menos algunos gramos. ¡Sorpresa! 400 gramos menos. “Pero si serás tonta, todos pesamos menos al despertar”.

 

Bajé a la cocina, desayuné cereal integral con leche light, discutí con mi hermana sobre su peso (me choca que no le preocupe su físico) y me subí a ver la tele, no sin antes agarrar una torre de galletas de chocolate o una bolsa de palomitas con mantequilla.

No sé por qué últimamente mis peleas con mi mamá son muy frecuentes, todo me pone de malas, sobre todo cuando se acerca la hora del baño o me tengo que cambiar para salir.

Tres pares de jeans diferentes, faltas, vestidos, shorts, blusas, playeras, camisas, nada me queda bien, me veo fatal, más gorda que Peggy o que Babe, el puerquito valiente. Termino eligiendo un pants o unos jeans combinados con una playera floja, tipo atuendo de embarazada. Creo que me siento mejor, mínimo disimulo un poco la detestable panza que he desarrollado recientemente, aunque mis amigas y mi mamá se empeñan en decir que no es así.

Mientras me como la primera barra de snickers, me veo en el espejo para descubrir que tan rápido hacen estragos en mi cuerpo los cacahuates, caramelo y cacao.

Voy a la escuela, salgo con mis amigas, veo tele en mi casa, acompaño a mi mamá al centro comercial, voy al cine, platico con mis amigos por teléfono, hago mil cosas diferentes, pero al final termino buscando en la red el nombre de las últimas pastillas para bajar de peso, las cuales, obviamente, compraré mañana y sumaré a mi lista.

Tés, laxantes, pastillas, cápsulas, el jugo milagroso de las estrellas, cremas, geles corporales, jabones, el pants plastificado para sudar más, dieta de la manzana, sopa de cebolla y a otros miles de remedios he acudido para perder peso; muchos me han funcionado, otros sólo me hacen perder dinero y esperanza.

La verdad, he de confesar que recientemente comencé a emplear otra técnica, la cual he escuchado que funciona; me da un poco de asco, pero los resultados valdrán la pena. Sí, he comenzado a vomitar.

Procuro siempre traer en mi bolsa un popote, y cuando estamos en un restaurante, al terminar de comer me levanto, espero a que no haya nadie y me provoco el vómito; a veces, cuando estoy con mis amigas prefiero ahorrármelo y les digo que acabo de comer, aunque me muera de hambre, es mejor aguantar un rato, al fin y al cabo al llegar a casa me esperan mis barras de snickers.

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Las peleas con mi mamá siguen siendo constantes, no sé qué pasa. Por otro lado, ayer me invitó a comer mi novio, al final se enojó un poco porque pedí una limonada sin jarabe ni endulzante, una botella de agua natural y una ensalada, pero dejé la mitad. Dice que le choca invitarme a que lo vea comer, pero de verdad, por más que lo intento, no puedo. Siento que si como algo voy a subir de peso y tengo que seguir gustándole.

He de confesar que soy de las niñas más “guapas” de la escuela, no sé si los chavos están ciegos y no ven mi gordura, pero ellos dicen que soy bonita; sin embargo, para mí no es suficiente, no me sirve de nada gustarles a ellos si yo no me gusto.

Hoy odié a mi hermana, creo que me escuchó vomitar en su baño porque después de la comida mi mamá se comportó muy rara, no me dejó levantarme de la mesa, todos me hicieron plática y cuando por fin logré escaparme, mi hermana subió detrás de mí y se hizo tonta en la recámara.

Soy fan de los chocolates, no lo puedo evitar, me he comido cinco durante el día y creo que en unos minutos iré por el sexto, al fin y al cabo si quiero lo vomito y ya, no pasa nada.

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Mis papás descubrieron que estoy vomitando, mi papá dice que haga ejercicio y me deje de tonterías; mi mamá se enojó, me regañó y ahora anda detrás de mí como nana. Hace rato los escuché discutiendo, mi papá le decía que no me obligara a comer y mi mamá le exigía que me llevaran a una terapia. ¿Para qué? No sé, obvio van a ir a tirar su dinero porque yo no quiero ir.

Mañana llega mi prima, estará con nosotros unos días en la casa. Me han dicho que tiene buen cuerpo, que se ha desarrollado muy rápido, en cambio yo, sigo más plana que una niña y más gorda que una pelota. En fin, un chocolate para distraer el hambre nunca cae mal.

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No lo puedo creer, mis papás me llevaron con una sicóloga, pero claro que no le dirigí la palabra, pues qué se creen. Estoy harta de tener que darles explicación de mis actos a todos, harta de que me cuiden como a una niña, harta de estar gorda y ver que no entro en mi ropa o no me queda igual que hace un año.

Me volví a pelear con mi novio porque dice que sólo hablo del peso, de dietas y de cómo no engordar. Eso no es cierto, también hablo de otras cosas, pero él no me entiende. Dice que me preocupo mucho por todo, que me enojo muy rápido y con mucha frecuencia, incluso en broma ha llegado a decir que estoy loca, pero nada de eso es cierto…

Y así, muchas son las historias, anécdotas y días de una persona que padece algún trastorno alimenticio. Es triste ver que las cifras de muertes por anorexia o bulimia cada vez son mayores.

La niña de esta historia sobrevivió, pudo controlar a tiempo la enfermedad, y a pesar de que aún se preocupa por su peso y llega a tener algunas crisis, gracias al apoyo de su familia hoy está viva, pero ¿cuántas personas no reciben a tiempo la atención?

 

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7 comentarios to “Diario de una barbie”

  1. gONZALO 28 marzo, 2010 a 6:19 AM #

    otro gran post

  2. PRiNcEsS jAnNe 28 marzo, 2010 a 2:56 PM #

    Muchas gracias, Gonz. 😉

  3. Anonymous 29 marzo, 2010 a 2:11 PM #

    muy bueno y fuerte Jan!!…. me lo pude imaginar!…Besos!Lety

  4. PRiNcEsS jAnNe 29 marzo, 2010 a 4:11 PM #

    Muchas gracias, Lety. Ya te extraño, espero pronto verte.

  5. Erika histÉrica 29 marzo, 2010 a 10:53 PM #

    Desde que llegué a este blog, disfruto y a la vez me gustaría que escribieras más seguidón.Saludos

  6. In phidelio 30 marzo, 2010 a 2:03 AM #

    La niña de esta historia sobrevivió. Al menos de mi parte, agradezco a quienes ayudaron a que esto fuese así. De no haber sido así, no estaría con una sonrisota en mis días actuales.

  7. ANDREA 1 abril, 2010 a 5:09 PM #

    Te entiendo a la perfección, yo padecí y nadie sabe el infierno que es, pero sobretodo el c0mo intentar salir adelante. Me di cuenta de dos infiernos: el mío y el de los demás, mis seres queridos, mi pareja, mis hermanos.

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