Nada como amamantar

26 Jul

Nadie ha dicho que tener un bebé sea tarea sencilla. Por más enamorada y emocionada que estoy con mi gordo, no puedo dejar de reconocer que el cansancio en ocasiones se apodera de mí y me gustaría tomarme unos días de vacaciones, pero más tardo en planearlo en mi cabeza que en desanimarme y caer en cuenta que por más cansada que esté no puedo separarme de mi hijo.

Al terminar mi periodo de incapacidad, decidí regresar a trabajar y mover los horarios para poder pasar más tiempo con él. Hoy, después de mes y medio de haber regresado, puedo decir que fue un gran acierto, pero, por otro lado, un gran sacrificio, ya que eso de la levantada temprano no es lo mío, menos cuando tengo que despertarme dos veces durante la madrugada.

Hace no mucho aprendí a darle pecho acostada, pero me quedaba la cosquillita de cuánto comía, ya que pronto nos quedábamos los dos dormidos, pero me rehusaba a regresar a la mecedora, y, grave error, hoy pago las consecuencias.

Resulta que para no levantarme, despertarme del todo y enfrentarme al frío, decidí amamantar a Rodrigo sentada en mi cama, e, incluso, en ocasiones semi acostada, sin prestar mucha atención a la posición. Tras una semana de hacer lo mismo, comencé con un ardor terrible en uno de mis pezones y sumado a que en ocasiones el gordo juguetea con él, éste fue en aumento, por lo que decidí darme un “día de descanso”.

El lunes, al regresar del trabajo, no le di pecho a mi hijo, me extraje la leche y se la di en biberón, lo cual no me hizo sentir nada bien, pero sabía que era necesario para recuperarme pronto. A él tampoco le encantó la idea, ya que no podía conciliar el sueño tan fácilmente, pero cuando de plano los dos odiamos el biberón fue en la noche.

Salimos un rato en la tarde, y cuando veníamos de regreso, Rodrigo despertó con hambre y comenzó a llorar inconsolablemente. Hasta hoy, no he encontrado cosa que más me angustie que escuchar a mi hijo llorar mientras voy manejando, así que manejé lo más rápido que pude, le llamé a mi esposo para que fuera sacando del refrigerador uno de los biberones con leche materna para ahorrar tiempo y poder calentarlo rápido.

Al abrir la puerta, le entregué a mi esposo al bebé y corrí a la cocina a calentar el biberón, pero antes de llegar a la estufa, mientras lo agitaba, del desespero hice el movimiento muy rápido y el bote cayó al suelo, derramando 4 onzas de leche, lo cual me puso peor aún. Por fortuna, tengo una reserva de leche para cuando estoy en el trabajo, por lo que pude sacar otra botella, calentarla y alimentar a mi gordo.

Moraleja: Alimentar a los bebés con biberón es mucho más complicado. Aún cuando sigue siendo mi leche, el calentarla, esterilizar los biberones y lavarlos es un proceso muy engorroso. No hay como amamantar a los pequeños.

Consejos de colocación para evitar lesiones en los pezones:
a) Acomódate de forma que tu espalda este bien apoyada y revisa que tus hombros estén relajados.

b) Coloca almohadas que sostengan tu brazo cuando cargues al bebé para colocarlo al pecho.

c) Estimula tu pezón como si le dieras cuerda, y extrae un poco de calostro, esto estimula la producción.

d) La mejor posición de tu bebé es que este de frente a la areola y pezón, con su estomago frente al tuyo, “panza con panza”.

e) Sostén a tu bebé con un brazo, así el otro va a tomar tu pecho con los cuatro dedos debajo de la areola y el pulgar hacia arriba en forma de “C”.

f) Alinea los labios del bebé a tu pecho, cosquillea sus labios con tu pezón para que al buscarlo abra la boca como de bostezo.

g) Cuando su boca esté abierta, empújalo hacia tu pecho para que se prenda correctamente tomando el pezón y la mayor parte de areola posible. Esto evita que se agrieten los pezones por mala colocación.

h) La nariz y barbilla deben tocar el pecho, y los labios inferior y superior quedar vertidos hacia fuera.

i) Si la succión del bebé te lastima, despégalo cuando no este succionando. Inserta con suavidad uno de tus dedos por la comisura de la boca para liberar el vació formado por la succión. Así evitaras que tu pezón se lastime.

Si ya tienes alguna lesión, lo mejor será lubricar la zona con lanolina pura, mantener secos los pezones, y, en la medida de lo posible, evitar que el bebé succione de ese pecho, extrayendo la leche para que la tome en biberón, sólo mientras se regenera la pie.

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Una respuesta to “Nada como amamantar”

  1. inphidelio 27 julio, 2011 a 1:23 PM #

    Más que clara y contundente. Una mamá amamantando es el signo de mayor unión que puede existir en la naturaleza. Es, de hecho, naturaleza pura.

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