La importancia de elegir un buen pediatra

25 Ago
Antes de que naciera mi bebé sabía que sería un niño grande y con mucho peso, ya que en los últimos dos meses de mi embarazo, mi ginecólogo me mandó varios estudios y ultrasonidos debido a que, de acuerdo a su estatura y peso, registraba 3 semanas y media más de lo que debía, por lo que quiso descargar diabetes gestacional. Por fortuna, todos mis resultados fueron satisfactorios, pero continuaba con la duda de si me había equivocado o no en las cuentas.
Por diversos motivos me tuvieron que practicar cesárea, y durante el procedimiento escuché fragmentos de plática entre el pediatra que recibiría a Rodrigo y mi esposo. Cuando el doctor anunció la próxima salida de mi hijo a este mundo, me mantuve alerta y escuché “ya se ve el cabello, viene muy grande, calculo 4 kilos”. Acto seguido, el anestesiólogo ofreció su ayuda y sentí una gran presión sobre mi panza; segundos después, escuché, claramente, el llanto de mi gordo.

Después de recostármelo en el pecho por unos minutos, se lo llevaron a los cuneros para pesarlo, medirlo y hacer todo el procedimiento rutinario. Fue cuando la báscula marcó su primer peso: 3,890 kilogramos, y el metro registró su primera estatura: 50 centímetros.


Cuando nos dieron de alta, el doctor me sugirió alimentarlo con pecho a libre demanda y, si era necesario, complementarlo con fórmula. En ese momento yo no sabía cómo distinguir si era necesario o no, así que me guié por lo que decía la enfermera que mi esposo contrató para que me apoyara las primeras semanas.


Durante los primeros 4 o 5 días de vida de Rodrigo, me lo pegaba al pecho a libre demanda (casi cada 2 horas y media o 3) y complementaba con fórmula, pero al sexto día, cuando me di cuenta que estaba produciendo suficiente leche y tras documentarme un poco acerca de la
lactancia, decidí quitar la fórmula y continuar con la lactancia exclusiva.


A las tres semanas, llevamos a Rodrigo al doctor, y pese a que una gran mayoría de niños pierde peso al nacer, mi gordo ganó 120 gramos, por lo que la socia de su pediatra, una pediatra nutrióloga me dijo que tenía que comenzar a espaciarle las tomas a mi bebé y tratar de que aguantara 4 horas entre cada una. “Ponle el chupón, palméalo tantito y que se espere hasta que le toque; será cuestión de 3 o 4 días y ya se va a acostumbrar”, indicó.


Como buenos papás primerizos, lo que decían los doctores era prácticamente ley para nosotros, sobre todo para mi esposo, así que decidimos intentar espaciar las tomas, tal como ella lo indicó, pero en el primer intento casi se me desgarra el corazón al escuchar el llanto de hambre de mi hijo. Hicimos varias veces el intento, hasta que poco a poco fue aguantando 5, 10 o 15 minutos más, pero con mucho esfuerzo.


Cuando cumplió dos meses, lo llevamos nuevamente con el doctor. Y esta vez la báscula registró 6, 500 kilogramos y midió 58 centímetros. Con un poco de temor volteé a ver a ambos doctores. Ella hizo un gesto de desapruebo y él al principio sonrió, después me felicitó por la calidad y cantidad de leche que estoy produciendo y después me ordenó que tenía que comenzar a darle de comer cada 4 horas, pero que, a los 4 meses debía aguantar 6 horas, pues estaba en riesgo de padecer obesidad en edad adulta.


Al salir de ahí, mostré mi completo desacuerdo. Le dije a mi esposo que, de acuerdo con las pláticas a las que he asistido y lo que he leído, no me parecía correcto ponerle horario porque sólo se alimentaba de pecho, pero él insistió en respetar las indicaciones médicas, por el bien de nuestro bebé, y así lo hicimos hasta la semana pasada, que lo llevé a otro pediatra y me recomendó pecho exclusivo a libre demanda. Me confirmó lo que yo ya sabía, que la lactancia materna no está relacionada con sobrepeso ni obesidad, que, al contrario, mi hijo es y será un niño fuerte y sano.


Así que mamás, ojo por favor. Muchas veces por la inexperiencia creemos todo lo que nos dicen los doctores, y no quiere decir que estén mal, simplemente que hay algunos con ideas muy cerradas y se dejan influenciar, como en este caso, por doctores en nutrición que están peleados con que los bebés pesen un poco más de lo que marca la tabla de la percentil, pero no saben que cuando un bebé se alimenta con leche materna no requiere dietas ni control en sus tomas.

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Una respuesta to “La importancia de elegir un buen pediatra”

  1. Nydia 21 septiembre, 2011 a 9:23 PM #

    Vaya que hay doctores desinformados! lo bueno es que encontraste uno prolactancia y que le sigues dando a libre demanda. Es muy importante buscar personas que esten a favor de nuestras politicas de crianza y sobre todo informarse de diversas fuentes.

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