En busca de Mary Poppins

29 Feb

Una de mis grandes preocupaciones como madre ha sido la seguridad de mi hijo. Y creo que no es para menos, diariamente nos vemos bombardeados por la televisión, la radio y los periódicos con información de asaltos, secuestros y robos, además de las múltiples historias de conocidos que han sido víctimas de la delincuencia. Sumado a ello, también he escuchado muchos casos en los que las niñeras maltratan a los niños cuando los papás están ausentes, o que algún conocido o familiar viola a los niños (desgraciadamente tengo un caso muy cercano).

Así que mi paranoia ha aumentado considerablemente a partir de que me convertí en madre. Hay veces que hasta mi sombra me causa desconfianza, por resumirles el caso.

Una de las decisiones más difíciles e importantes que he tomado en mi vida fue regresar o no a trabajar. Mi marido y yo teníamos muy claro que no queríamos que nuestro hijo fuera a una guardería, por lo menos no durante su primer año de vida. Y no porque tenga algo de malo, simplemente no era opción para nosotros, para nuestro estilo y forma de vida. El dejarlo con un familiar tampoco era una alternativa viable, ya que las opciones eran sumamente reducidas, por no decir una, y, además, me daba miedo no poder imponer ciertas reglas por el tema “me están haciendo un favor”. Así que era muy claro, o dejaba de trabajar o contrataba una nana particular.

Después de muchas noches de desvelos, lágrimas, incógnitas y de hacer un balance, opté por regresar a trabajar, y a partir de ese momento comenzó mi ardua tarea de buscar a la persona “perfecta” para estar a cargo del cuidado de mi pequeño.

Bam Bam nunca ha estado acostumbrado al silencio y a la tranquilidad. No sé si las personas del norte tenemos un chip gritón integrado, pero así hablamos todos en mi familia, gritando, y de parte de la familia de mi marido, más de la mitad hablan igual; así que los gritos, risas y escándalo han sido parte de su día a día desde que nació. Por ello, uno de los requisitos que tenía que cumplir “la elegida” era ser extrovertida, y gritona (en el buen sentido), además de ser una persona sin miedos y capaz de tomar una decisión importante en caso de que se presentara algún contratiempo o accidente.Los primeros 6 meses todo fue maravilloso, lo estimulaba, le enseñaba a hacer “graciosadas”, le platicaba, le cantaba, jugaba con él y lo cuidaba excelente. El problema vino en diciembre.

Tras rechazar a una enfermera que nos habían recomendado y quien estuvo con nosotros las primeras dos semanas posteriores al nacimiento de Bam Bam, elegí a Teté, cuya mejor referencia fue ser mamá del mejor amigo de mi esposo. 

Como periodista, no tengo periodos de vacaciones establecidos, es decir, no tengo días libres en la temporada decembrina como la mayoría de las personas, y era inminente que tendríamos un problema por las fiestas navideñas. Y sí, así fue. Teté anunció que se quería ir 2 semanas de vacaciones. De entrada no era tan complicado, mi mamá podía cubrirla sin problema ese tiempo, pero antes de que iniciaran sus días de descanso (un domingo), Teté sufrió un accidente que la obligó a traer collarín y muletas durante 2 semanas. En total sumaban 4 semanas, osea, un mes. Eso ya era un problema. Por suerte, una mamá tuitera me dio el contacto de una chica que se dedica al cuidado de ancianos y bebés. No tuve más remedio que citarla en calidad de urgente para una entrevista.

Se presentó justo a la hora que habíamos quedado, entró, saludó y se sentó en la sala. Mientras me hablaba de su experiencia, yo no paraba de observarla y analizarla. Cada que le preguntaba sobre los niños a los que había cuidado, evadía la respuesta o cambiaba el tema. Era evidente que no tenía mucha experiencia en bebés, la mayor parte de su tiempo lo había dedicado al cuidado de ancianos, pero no teníamos mucha opción, era ella o reconsiderar la opción de salirme de trabajar. Suena extremo, ¿pero dónde se consiguen nanas de confianza en México,y de un día para otro? Cuando se fue, mi marido y yo intercambiamos algunos puntos de vista, la conclusión: es extraña. Sin estar convencidos al cien, la contratamos.

Poco tardé en descubrir que la chica es una de las personas más raras y calladas que he conocido en mi vida, lo cual no me gustó nada. En esta etapa de Bam Bam lo que menos necesitaba era que lo cuidara una persona tímida, introvertida y con miedos. Dediqué días enteros a cotizar cámaras de seguridad, pero el costo era muy elevado, tomando en cuenta que sólo estaría un mes con nosotros, mientras regresaba Teté.

Un día, mientras caminábamos por un centro comercial, se iluminó ante mí un kiosco con cámaras espía y claro, salimos con una en mano. Diario llegaba a revisar los videos del día y nunca vi algo que me preocupara, más allá de la pasividad de esta chica, pero había algo que no me tenía tranquila, ¿qué? no sé. Por suerte, terminó diciembre. Llegó enero y con él un nuevo horario para mí, el cual no le acomodó al cien a Teté y nos avisó “no puedo venir todos los días, ya es muy pesado con este nuevo horario”, lo cual nos cayó como cubeta de agua fría.

Hicimos algunos arreglos y lo único que logramos fue que Teté se quedara dos días y la otra chica tres. Así que acomodé las cosas para que los días de ella coincidieran con los de la señora que nos ayuda con el aseo para que no estuviera sola con Bam Bam. Y así hemos funcionado hasta el momento. Muchas veces he querido despedirla porque no termina de convencerme, pero a la vez siento feo dejarla sin trabajo.

Hace días, me puse a revisar los videos de la semana pasada y me llamó la atención una conversación telefónica que la chica tuvo con no sé quién. Durante la llamada, le dio una clave de reservación de un vuelo, lo cual despertó mi lado espía. Ayer, me dediqué a investigar los datos del vuelo y destino, y descubrí que tiene un viaje del 11 de abril al 25 de mayo, y no me ha dicho absolutamente nada, lo cual me hizo sentir como una vil tarada por tenerle consideraciones. Sumado a una discusión que tuvimos por la mañana, estaba decidida a llegar a confrontarla, por decirlo de alguna forma, pero mi marido me pidió que esperara hasta tener a un reemplazo. Así que de nuevo estamos en la aventura de buscar a la nana perfecta.

Si bien es obvio que no existe, pues nadie cuidará a los hijos como la propia madre, sé que puedo encontrar a alguien que se acerque mucho a mi idea de nana perfecta, algo así como mi Mary Poppins, alguien que lo estimule, que lo trate con cariño, que juegue con él, que siga mis instrucciones que son más que claras y precisas, entre muchas otras cosas. Y justo ayer llegó a mis manos un correo con una serie de recomendaciones para elegir bien a una nana, las cuales les comparto:

Características de la cuidadora

  • Paciente y cariñosa: Debe poder expresar afecto con frecuencia y ser tolerante ante las expresiones emocionales del bebé. Esto permite al niño desarrollar un sentimiento de seguridad y autoestima indispensable para un desarrollo emocional sano.
  • Respetuosa y con sentido del humor: Debe considerar al bebé como un individuo con aspiraciones y necesidades propias y tener sentido del humor.
  • Adiestrada y con disposición a aprender: Debe conocer los cuidados mínimos de un niño (cambiar el pañal, preparar un tetero, etc.) y estar dispuesta a aprender sobre los cuidados particulares del niño a su cargo.
  • Saludable, enérgica e imaginativa: Debe poseer buena salud (garantizada con certificado o exámenes médicos apropiados), tener disposición y energía para la tarea que va a emprender y disponer de suficiente imaginación para estimular al niño cotidianamente para la adquisición del lenguaje, hábitos higiénicos, etc.
  • Normativa, pero no punitiva: Debe conocer la importancia de controlar conductas indeseables, pero no caer en el exceso de castigar verbal o físicamente al niño. Esto permite al niño comprender que existen límites y normas necesarias para la convivencia social.
  • Tolerante ante las diferencias: Debe comprender y tolerar las diferencias de costumbre, de lenguaje, sociales y culturales del niño a su cargo, aún cuando estas difieran de las suyas. Esto permite al niño desarrollar un sentimiento de orgullo de su individualidad.

Asimismo, es importante que los padres o representantes hagan “visitas sorpresa” a la institución o al hogar para percatarse de la atención y el cuidado que le están prestando al niño. “A muchos padres, y dependiendo de sus posibilidades, se le recomienda que instalen un sistema de circuito cerrado de televisión en su casa o que soliciten que la Guardería lo instale en el recinto como medida de seguridad y para verificar el trato que se le está suministrando a los pequeños”.

Fuente: www.todobebe.com

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3 comentarios to “En busca de Mary Poppins”

  1. Ariatna: Mamá Kozmiqa 29 febrero, 2012 a 10:39 PM #

    esto no es cosa facil nena!cuando mi hijo tuvo niñera tambien me costo muxo trabajo encontrar una que fuera casi perfecta (no existe) pero si puede ser lo q tu peke y ustedes necesites..a mi me da pavor con quien dejo a mi hijo, pienso mil cosas: q si le da d comer bien, si le habla bonito, si lo duerme con cariño, si juega cn el, si lo tiene limpio, etc, etc ,etc!!ahora estoy buscando una guarderia la vdd soy muy cuidadosa con eso y he visto muchas pero aun no encuentro una donde yo diga aki me siento mega segura xq nunka estare totalmente trankila d dejar a mi hijo con gente desconocida y en un lugar q no es su casa, pero busco algo donde mi hijo se sienta comodo, tenga atencion de calidad, buenos compañeritos, y blabla..conclusion: te entiendo yo ando en una situacion super similar pero en lugar d niñera busco estancia o guarderia =SSuerte linda!! besos…

  2. Zary 3 marzo, 2012 a 12:19 AM #

    Mucha suerte.. este tema de la niñera es el dolor de cabeza de mucho papás y mamás que conozco. Busca hasta qu encuentres la que te haga sentir realmente cómoda.

  3. Elisa 20 marzo, 2012 a 3:47 PM #

    Ojalá puedas encontrar a la Mary Popins indicada. No hay como estar tranquila, pues una gran decisión el entregar el cuidado de tu tesoro. Yo despues de un año 6 meses, acabo de elegir guardería para mi principessa, y aunque sólo es para que vaya a jugar un par de horas al día (3 hrs) fué toda una odisea elegir la correcta, aquella que me diera la tranquilidad de que sería cuidada con amor, respeto y paciencia.Mucha suerte!!!

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