Misión cumplida

29 Jun
Aunque primero no estaba convencida de hacer una fiesta para celebrar el primer año de Bam Bam, en el fondo sabía que no podía dejar pasar la fecha por alto.

Después de pensarlo  mucho  y analizar las diferentes alternativas de festejo, finalmente decidimos que sí habría fiesta. Queríamos un lugar con atracciones para bebés, los cuales están escasos en la Ciudad, por lo que recorrí cerca de 10 salones infantiles diferentes, hasta que encontré el adecuado para la edad del cumpleañero y los pequeños invitados, Gymboree. Llevé al marido para que lo viera y también estuvo de acuerdo, ya que además de tener juegos de su tamaño, les darían una clase de estimulación.

Tras apartar el sitio, hacer la lista de invitados, decidir qué se serviría de comer, rentar el inmobiliario que faltaba y comprar golosinas, parecía que prácticamente todo estaba resuelto. ¡Ilusa! en realidad a penas iniciaba el trabajo y sólo contaba con dos semanas, eso sin descontar el tiempo que paso en la oficina.

Como buena  coordinadora  de eventos que fui, la fiesta de mi primer hijo debía ser especial y llena de detalles, así que lo primero que hice fue pensar en una temática. VocabuLARRY, Hungry Henry, Cars y Los Picapiedra fueron sólo algunas de las opciones que teníamos, pero antes de elegir, debía encontrar un diseño de pastel que me gustara… hasta que apareció el indicado “Lo tengo”, le dije al marido, “será de M&M´s”.

Le conté a la Reina del Norte la idea de pastel y postres que tenía en mente, pues obviamente tenína que ser de El horno de Nena, y tras recibir su aprobación, comencé a  buscar detalles para la decoración, pero “oh sorpresa”, los kioskos que según yo exististían en algunos centros comerciales desaparecieron de la noche a la mañana y no había nada, ni hablar de platos, servilletas y demás desechables.



Llamé a distintos lugares para preguntar si me podían hacer una piñata de la luneta y sólo obtenía respuestas negativas. Me di a la tarea de buscar clubs de fans en internet para que me orientaran dónde podía comprar artículos de los famosos chocolates para entregar como recuerdo a los niños, pero tampoco tuve suerte. Mi única esperanza era la tienda oficial en línea, pero como esperaba, no envían pedidos a México. Todo indicaba que debía cambiar el tema, pero me rehusaba.

Un día, regresando de un babyshower, venía en el coche platicando con una amiga cuando se iluminó a lo lejos una imagen. “Espera, ¿no es esa una piñata de m&m?”, grité desesperada. Intenté bajarme a la tienda que se encontraba en la esquina del segundo piso de una plaza mini, pero fue inutil, todo estaba cerrado. Al día siguiente, saliendo de la oficina, fui directo al lugar y no podía creer lo que veía, una piñata de luneta de m&m roja, justo como la que quería. Misión cumplida.   



El siguiente paso, con el par de horas que me quedaban libres tras pasar 8 en la oficina, fue recorrer algunas tiendas de dulces, hablar a diferentes distribuidores y buscar por todos los medios peluches, playeras, juguetes o lo que fuera de m&m´s, pero sólo encontré un par de detalles, como unos relojes y pines.  

Ante la inexistencia de desechables, compré platos, vasos, servilletas y cubiertos en los cinco colores de lunetas. Mi hermana diseñó unas etiquetas e hizo parte de los centros de mesa que complementamos con las bases que pinté y decoré durante dos días, entre 12 y 3 de la mañana, y cuyo saldo fue un pantalón de vestir manchado, comedor transformado en un campo de batalla y manos pintarrajeadas hasta los codos.

Poco a poco las cosas se iban resolviendo, pero faltaba lo más importante, la vestimenta de los papás, pues la de Bam Bam ya  estaba lista. Llamé a todas las casas de disfraces que encontré en internet, pero ninguna tenía  nada del tema,  y en dónde podían hacerlo, me pedían 15 días de anticipación, con lo cual no contaba; de hecho, una amiga, Ana Laura, hizo algunas llamadas a las tiendas de Monterrey para ver si por allá era más fácil y tampoco tuvimos respuestas satisfactorias.

En esos días,  mi papá estaba a punto de realizar un viaje a Estados Unidos, así que empecé a googlear disfraces por allá, hasta que encontré un vestido que me encantó, justo lo que buscaba y, además, era  “fácil” de conseguir. “Papá, por favor necesito que vayas a Target, me compres este vestido que te adjunto, 4 bolsas de 1/2 kilo de m&m´s y todo lo que encuentres de los personajes”, le dije.

Después de esa llamada me relajé un poco, pues juré que regresaría con la maleta llena de cosas para el festejo de su nieto, pero me duró poco el gusto, pues me mandó un mensaje para avisarme que esos vestidos únicamente los vendían en línea (sin envío a México) y que no había nada más que las bolsas de chocolates.
Estaba al borde de la desesperación, pero, la verdad, cuando se me mete una idea en la cabeza, no me doy por vencida hasta conseguirlo. Le llamé a un familiar que vive en la frontera con EU y le pedí que me diera una dirección de algún conocido en EU para poder realizar la compra por internet y pedir que lo enviaran ahí, después ella tenía que recogerlo y enviármelo por mensajería desde el lado mexicano para que el envío fuera más rápido. 

Calculé todo y pagué el envío express para que el vestido llegara un día antes de la fiesta, pero tampoco fue así. Recibí un mensaje de la tienda en el que me informaban que había un retraso y el pedido llegaría 3 días DESPUÉS. 

Tras cancelar la compra y antes de decir “misión no cumplida”, hice otras llamadas hasta que encontré un lugar al otro lado de la Ciudad, donde, después de enviarles la fotografía del diseño que quería, me dijeron que sí lo podían tener para el mismo sábado a las 9 de la mañana (la fiesta era a las 2 de la tarde). Como no podía trasladarme hasta su tienda, me tomé las medidas como pude, las mandé y rogué porque todo saliera bien. Claro, como plan b, le pedí a la Reina del Norte que mandara a hacer dos playeras iguales a las de Bam Bam, una para el marido y otra para mí, por si las cosas no salían conforme a lo planeado. 

A  esas alturas, faltaban  dos  días, y se me ocurrió una nueva idea, dulceros especiales en forma de m&m. Primero pensé en hacerlos yo misma, pero afortunadamente fui realista y contacté a mi amiga Frida, de Pata´s Crafts, para preguntarle si podía encargarle ese cometido, le mandé la imagen de lo que quería y, en menos de 10 minutos, recibí un “dommy”. Me envió la cotización, después de casi matarme por la premura del pedido, y se puso a trabajar. Sobra decir que el resultado fue mucho mejor de lo que esperé, quedaron increíbles. 

 -1 día. Sólo faltaba el recuerdo, y tras una serie de sugerencias, opté por un cd con música infantil, el cual me pareció de mucha utilidad para  las mamás, pues nunca está de más en el coche el gran problema es que no sabía qué canciones están de moda. 

Terminé de llenar las bolsitas de dulces, con ayuda del marido, y pedí auxilio a través de twitter; por suerte salió Olsi a mi rescate. Me compartió un fólder con muchas canciones y me fui por la opción segura, las clásicas. Cerca de la 1:30 de la mañana, cuando había elegido las melodías, me disponía a grabar los cds vírgenes que ese misma tarde había comprado, pero al meterlo a la computadora, me di cuenta que lo que tenía frente a mí eran nada más y nada menos dvds.

Antes de que se me ocurriera aventar todo por la ventana, respiré tres veces y me fui a acostar casi con lágrimas en los ojos. La fiesta era en un par de horas, yo tenía 4 noches de desvelo acumuladas, el nervio de que no llegara a tiempo mi vestido y la casa completamente de cabeza.
El día llegó. Me desperté a las 7 de la mañana para ir al super a comprar refrescos y las botellas de agua que faltaban; regresé, etiqueté las botellas, bañé al festejado, guardé en el coche los dulces, piñata, regalos para concursos, refrescos, botana y demás artículos de decoración, armé pañalera, y, mientras intentaba levantar un poco el tiradero, llegó el vestido. Me lo probé, me quedó grande, ideé una forma de solucionar el detalle, me apliqué un baño de color en el cabello, me metí a bañar y salimos justo a la 1:30 de la casa.

 Lo que sucedió en la fiesta lo sé por pláticas con algunos de los asistentes, pero mi estrés no me permitió disfrutar ni un segundo.  La tarde se me fue entre estar checando que todo estuviera bien, rellenar la piñata, repartir dulces, organizar un par de cosas ,y de repente, echarle un ojo a Bam Bam. No comí, no me senté en ninguna mesa, no platiqué con amigas ni familia, pero se cumplió el cometido. Bam Bam disfrutó mucho su fiesta y, por lo que me han dicho, los invitados también la pasaron bien. Misión cumplida. 
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3 comentarios to “Misión cumplida”

  1. Vivi de MamásyBebés 29 junio, 2012 a 2:52 PM #

    Dios, me palpita el corazón del vértigo !!!Eso si, quisiera que lo hubieras disfrutado un poco mas!

  2. mamamultifuncional 30 junio, 2012 a 2:23 AM #

    Te entiendo perfectamente me pasa lo mismo! Pero no puedo evitar estar al pendiente de todo! Se ve que te quedo odo muy lindo y Bam Bam se veía lindisimo

  3. Jazmin Flores 12 julio, 2012 a 2:21 AM #

    Que mal que no pudiste disfrutar el cumpleaños como debías, pero estoy segura de que tienes la satisfacción de ver a tu hijo feliz y de saber que hiciste todo para que la fiesta fuera perfecta y estoy segura que así fue, por lo poco que te conozco sé que eres detallista y por eso cuidaste cada detalle de esta fiesta, ya verás las fotos y sentirás esa satisfacción de la que te hablo, además este fue el primer cumpleaños y todavía te quedan muchos, muchos cumpleaños por planear, así que estoy segura que cada año será mejor que el anterior. Te mando más besos y apapachos a tu precioso Bambam. 😀

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