Reencuentro

3 Ago

Llegó un poco tarde, como de costumbre. Tocó y al no recibir respuesta, me envió un mensaje en el mismo tono de siempre “ábreme”.

Mientras caminaba hacia la puerta, pensaba en la forma que debía saludarlo. Después de dos años, no sabía si hacerlo con un efusivo abrazo que expresara lo mucho que lo había extrañado y que me había hecho falta en algunas ocasiones o simplemente con un “hola”, seco y muy a mi estilo, como un reclamo silencioso por no haber estado conmigo en los momentos importantes y por haber ignorado un par de correos.

Abrí y saludé como me nació, con un abrazo y un “hola, cómo estás”. Un poco nerviosa y sin saber bien a bien cómo reaccionar, lo invité a pasar.

Tampoco sabía cómo iniciar, qué decir, qué platicar. Había tanto que quería contarle, el anillo, mi boda, mi embarazo, el trabajo, en fin… ¿Por dónde comenzaba? … pero una parte de mí aun estaba enojada, dolida.

Le mostré los cambios que ha tenido la casa, ya que, como él lo dijo, sólo conocía la versión de soltera.

Lo observé mientras hablaba para ver si percibía algún cambio en él. La gente cambia y a veces se vuelve irreconocible, pero no, no fue su caso.

La misma mirada, tono al hablar, mente revolucionada, ideas firmes y locas, más delgado que la última vez y que lo que reflejaban las fotos…un poco menos de bromas y criticas, escuchando más que hablando…sí, tenía frente a mí al mismo hombre que se convirtió en mi cómplice, en mi amigo y mucho más.

En ocasiones uno implora que la gente cambie, en otras, como ésta, uno espera que no sea así, que todo esté intacto, tal cual lo dejamos…

Un breve resumen de mi vida, de nuestra vida, una shisha de frutas y unos sorbos de alcohol fueron el complemento de esa charla de tres.

Mientras Luis y él conversaban sobre música y cine, sus temas favoritos, yo preparaba la cena, formulando en mi mente la pregunta que más me inquietaba.

Entró a la cocina, lo puse al día de algunas amistades y familiares, y cuando nos quedamos en silencio, aproveché para preguntar “y bien, ¿Qué fue lo que pasó?”.

Esperaba todo menos su respuesta. “Tú así lo decidiste”. Discutimos el punto, recordamos y no concluimos… la cena estaba servida.

Contamos algunas anécdotas, cenamos y cuando el reloj marcó las 12 de la noche, agradeció la cena e invitación y nos despedimos de nuevo con un abrazo, confirmando que habría una próxima y que teníamos la conclusión de ese tema pendiente

No cabe duda, siempre hay dos o más versiones de una historia; no cabe duda, los puntos suspensivos no son el final…

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2 comentarios to “Reencuentro”

  1. Anonymous 3 agosto, 2012 a 7:11 PM #

    El "¿qué pasó?" supongo que es por qué se dejaron de ver??@olsinamx

  2. in phidelio 8 agosto, 2012 a 11:23 PM #

    Ojalá se repita una velada así, pero por encima de eso, ojalá se recuperen los ratos así. Además, es garantía de buena música.

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