Miedos y dudas…

13 Ago

Creo que ya superé la etapa difícil y puedo escribir de ella. Sí, una etapa que no tengo ni idea si todas las mujeres pasan por ella o yo soy y fui un caso extraño.

Mi familia materna es más que numerosa. Basta decir que son (o fueron) 11 hermanos y cada uno tuvo, mínimo, dos retoños (la mayoría entre tres y cuatro). Así que ya se imaginarán las cenas navideñas o de Año Nuevo cuando todos vivíamos en Culiacán. Me encantaban. Siempre había algo qué hacer, qué contar, qué criticar, qué chismear o qué inventar para pasarla bien. Supongo que por eso siempre me visualicé como una mamá de tres o cuatro niños. Soñaba con tener una familia grande. Claro, antes de conocer a Luis y saber que en su plan de vida no existían los niños, sus niños… hasta que nació Ro. 

Tras el nacimiento de nuestro pequeño, cuando comenzamos a plantearnos la posibilidad de un segundo embarazo, ya no estaba tan convencida de querer tener tres hijos, mucho menos cuatro. Es más, no estaba segura de querer tener un segundo. Eran muchos nuestros motivos para dudarlo, pero, al final, la balanza se inclinó más hacia el sí y aquí me tienen, con 29 semanas de gestación.

A pesar de que fue por decisión mutua, una especie de culpa invadió mi ser al ver la prueba de embarazo “positiva”. Veía a mi hijo y no podía evitar sentir ganas de llorar  y un nudo en el corazón.  Es más, he de confesar que llegué a derramar varias lágrimas en silencio y a escondidas.  “Ya no será el único”, “Ya no tendrá mi absoluta atención y la de su padre”. “Ya no será dueño de todo el espacio de la recámara de juegos, ni de la suya…” y frases por el estilo rondaban mi cabeza. Sentía que, de cierta forma, le estaba fallando, lo estaba traicionando, pues ahora no sólo tendría que compartir su espacio y casa, también a sus papás.   

Me sentía la peor de las mamás y, para colmo, en esos días se volvió más cariñoso. Me llenaba de besos todo el día, me abrazaba y me decía “ti amo” más veces que de costumbre.

Por otro lado, debido a los 25 kilos que subí en mi primer embarazo, me  había costado trabajo llegar de nuevo a mi talla… y, cuando al fin lo había logrado, y, además, teníamos un viaje de “shopping” planeado, ¡sorpresa! ¡bebé en camino!   

Eran muchos sentimientos y pensamientos. Mucha información qué procesar. Por un lado, estaba feliz, por otro, no tanto. Me sentía mal conmigo misma por mi reacción. ¿Cómo era posible que no estuviera emocionada? No sentía el mismo gusto que cuando supe que Bam Bam llegaría a nuestras vidas. ¿Qué me pasaba? Lo peor es que no podía expresarlo ni hablarlo con nadie, el sólo hecho de sentirlo me avergonzaba  y no quería compartirlo. ¡Qué pésima madre soy!, pensaba.

Conforme avanzaron las semanas, la culpa fue disminuyendo y me enfoque  en todas las cosas positivas de ser mamá de dos, de  tener  familia de cuatro integrantes y de que Bam Bam se convirtiera en el hermano mayor.  A la semana 17, cuando nos confirmaron que la bebé en camino es niña, nuevamente tuve una revoltura de emociones y sentimientos. ¡Mi sueño hecho realidad! pero “¿y Bam Bam? para él lo ideal sería un hombre”, le decía a mi esposo. Nuevamente, intenté relajarme, pensar positivamente y encontrar los pros.

Así han pasando las semanas y poco a poco mis dudas y temores se han ido esfumando.  Ahora estoy segura que si esta pequeña, “Depeche”, como al inicio la llamaba su hermano, decidió llegar a nuestras vidas, es por algo positivo para ella, para nuestra pequeña gran familia, para nosotros como papás y para Bam Bam. 

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7 comentarios to “Miedos y dudas…”

  1. luisarmandon 14 agosto, 2013 a 1:05 AM #

    Me identifiqué bastante. Así teníamos los sentimientos encontrados cuando venía nuestro segundo nene. Pero hay que ver lo feliz que ha sido Gemma de tener un hermanito y sin duda hicimos bien. Abrazos a ustedes, Jane.

    • La Escribidoraa 15 agosto, 2013 a 6:39 PM #

      Muchas gracias, Luis. Seguramente (espero) así será acá también. Un abrazo grande

    • La Escribidora 15 agosto, 2013 a 6:40 PM #

      Muchas gracias, Luis. Seguramente (espero) así será acá también. Un abrazo grande.

  2. Cielitolito 14 agosto, 2013 a 4:58 AM #

    Son comprensible tantos temores e inquietudes, pero, al final gana lo correcto. Ambos han mostrado que caminan en el mismo camino, siempre en búsqueda de las mejores formas de educar a Rodrigo, crecer como pareja y formar una familia en equilibrio y amorosa. Siempre consultando, buscando y haciéndolo de manera muy profesional. Asi que “Depeche” es un gran regalo de Dios y por supuesto que será bueno para todos. El equilibrio perfecto.

    • La Escribidora 15 agosto, 2013 a 6:40 PM #

      Muchas gracias. Definitivamente, Depeche es un súper regalo 😉 Te quiero

  3. soymamablog 16 agosto, 2013 a 5:44 PM #

    Y si, imaginame a mi, que Sofi tenia casi 5 años de hija unica!!!

    Pero lo cierto es que es la mejor decision q pude tomar, quiero dejarle familia, en la cual se apoye y se sienta protegida el dia de mañana. Porque lo cierto es que los padres no somos eternos.

    • La Escribidora 24 septiembre, 2013 a 6:51 PM #

      Exactamente, Vivi, no somos eternos y los hermanos podemos ser grandes compañeros y cómplices.

      Gracias por pasar 🙂

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