No molestar, mamá concentrada

8 Ago

Convertirte en madre no genera sólo un cúmulo de emociones positivas, incluye una serie de cuestionamientos y dudas, desde el típico ¿cómo le voy a hacer? hasta, como en mi caso, ¿regresaré a trabajar o no?

Quienes decidimos hacerlo, y, además, somos pro lactancia, nos enfrentamos a otras muchas interrogantes, entre ellas ¿fórmula o no mientras estoy en la oficina?

Desde que tuve a mi primer bebé, decidí amamantarlo, cosa que antes jamás me pasó por la cabeza. Y eso no es todo, me convertí en defensora absoluta de la lactancia, pues a medida de que pasaba el tiempo e investigaba, me convencí de que era lo mejor para él y para mí.

Una de las reglas básicas para que las mamás trabajadoras logremos y mantengamos una lactancia exitosa es extraer cada tres o, máximo, cuatro horas, pues así sigues estimulando la producción. Eso equivale a extraerte dos veces durante tu jornada laboral, aproximadamente. Y eso sería realmente fácil si tuviéramos las condiciones; sin embargo, la realidad es otra.

El baño de mujeres se convierte en muchos casos en la sala de lactancia, y en el mío no fue la excepción. Sí, el sitio más insalubre e incómodo se transforma durante meses en la sala personal de las mamás que deseamos darle leche materna a nuestros bebé. Sigue leyendo

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Sus logros, mis logros

8 Ago

Desde que nació, nos sorprendió. A los pocos minutos de estar fuera de mi panza, nos miraba a todos fijamente. Ya sé, dicen que los bebés no fijan la mirada y sólo ven sombras durante los primeros días o el primer mes, pero no lo creo, pues él tenía una forma particular de observarnos a cada uno.

A los dos días, sostuvo la cabeza cual niño de tres meses. Cada uno de sus logros nos fue asombrando más, pero los días avanzan rápido y no alcanzamos a documentar todo con fotos o video, ni a dejar plasmadas las fechas en su diario.

Era un bebé grande, tosco y fuerte, lo cual le favoreció para que a los cinco meses se sentara sin problema, a los nueve se parara solo y justo a los 12 me recibiera caminando.

Aprendió a contar y a identificar los números del 1 al 100 al año cuatro meses, aproximadamente. Sigue leyendo

Para mi hijo

7 Ago

Les comparto una carta que le escribí a mi hijo justo un día antes de que naciera su hermana.

Eres la persona que me ha dado la mayor sorpresa  y lección en mi vida. Siempre tuve claro que quería ser madre, pero, sobre todo, de una niña.

Es sabido por muchos que cuando nos dijeron que eras niño, entré en un estado de shock. No me imaginaba rodeada de carros y pelotas. No sabía cómo podría establecer un lazo madre e hijo. ¿De qué hablaríamos? ¿A qué jugaríamos? ¿Cómo te educaría?

Hoy, a tus 2 años 5 meses, me has demostrado que esas preguntas salen sobrando. Me has hecho la mujer más feliz del mundo y me has regalado millones de sonrisas que no cambiaría por nada. Me has hecho entender que el sexo es lo de menos, siempre tendremos un lazo único, una relación especial y un amor inmenso, porque eres “el amor de mi vida” y yo “la amora de tu vida”.

Mañana dejaremos de ser la familia de tres que tanto te gusta, nos gusta. Dejarán de existir las mañanas en que, con mucho trabajo, te subes a nuestra cama, nos abrazas y nos dices “somos tres”. Ahora compartiremos la cama, la casa, nuestro espacio y vida con una personita más, que, como tú, tendrá un lugar muy especial en el corazón de cada uno de nosotros. Sigue leyendo

La historia de una princesa valiente

13 May

Hace casi siete meses se cumplió el mayor de mis sueños. Ese que tenía desde que era pequeña.

Muchos de los detalles se me han olvidado con el pasar de los días y por tonta, por no haber escrito en aquel momento. Últimamente, la memoria me falla un poco, pero el corazón late más fuerte.

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Pequeñas ocurrencias

24 Sep

la foto

Generalmente, los martes es el día de la semana laboral que me levanto un poco más tarde porque así lo permite mi horario. 


Mientras descanso, el marido es el que se hace cargo de Bam Bam. Le cambia el pañal, lo saca de la cuna, juega con él un rato y ven juntos alguna de sus caricaturas favoritas. Sí, digo “sus caricaturas” porque increíblemente a veces el que las ve es el grande y no el pequeño.


Hoy, como todos los martes, Bam Bam estaba jugando mientras su papá se bañaba y yo seguía en la cama, de repente escuché una vocecita: “Mamá, despierta, te traje tu desayuno”. Sigue leyendo

Miedos y dudas…

13 Ago

Creo que ya superé la etapa difícil y puedo escribir de ella. Sí, una etapa que no tengo ni idea si todas las mujeres pasan por ella o yo soy y fui un caso extraño.

Mi familia materna es más que numerosa. Basta decir que son (o fueron) 11 hermanos y cada uno tuvo, mínimo, dos retoños (la mayoría entre tres y cuatro). Así que ya se imaginarán las cenas navideñas o de Año Nuevo cuando todos vivíamos en Culiacán. Me encantaban. Siempre había algo qué hacer, qué contar, qué criticar, qué chismear o qué inventar para pasarla bien. Supongo que por eso siempre me visualicé como una mamá de tres o cuatro niños. Soñaba con tener una familia grande. Claro, antes de conocer a Luis y saber que en su plan de vida no existían los niños, sus niños… hasta que nació Ro.  Sigue leyendo

¡A vivir!

10 Jun

Nada más terrible que enterarse de una muerte, aunque no sea familiar ni persona cercana.

Hoy quedé impactada al leer la nota de una chica que por un error, el cual más bien llamaría estupidez, perdió la vida tras un balazo en la cabeza, pues unos policías se equivocaron y la confundieron con una asaltante. Eso sucedió en México y no en una zona “peligrosa”, como se podría pensar. Fue Condado de Sayavedra, una zona residencial del Estado de México, y pudo haber sucedido en cualquier colonia.

Una chica, joven, por cierto, quien, por lo que he visto en las redes, era simpática, trabajadora, carismática y súper positiva. Pero más allá de los detalles, de saber cómo era y de cuestionar enormemente el trabajo de esos “policías”, que, a mi parecer, aún si hubiera sido una ladrona la que conducía el auto no tenían por qué haber disparado, la lección es, aunque suene trillado, vivir la vida como si fuera el último día porque nadie la tiene comprada. Sigue leyendo

¡Es niña!

4 Jun

Desde chiquita soñaba con ser mamá. Me encantaba vestir y peinar a mis muñecas. Y, obviamente, mi mayor ilusión era tener una niña.

Cuando supe que estaba embarazada de mi primer bebé, escuché mil veces la típica pregunta “¿qué quieres, niño o niña?”. Mi respuesta inmediata era “niña”. Me imaginaba su recámara rosa decorada con princesas por doquier o mi colección de muñecas de Anne Geddes y otras especiales como Sofía, de Twinkle Babie.

Iba a las tiendas y me quedaba horas embobada viendo los vestidos, zapatos, diademas, conjuntos y demás monadas que hay para las chiquitas. La anhelaba tanto, que llegué a convencerme que el bebé que esperaba era una niña. A tal grado que, el 31 de diciembre de 2010, cuando nos dijeron que quien crecía dentro de mí era un varón, me quedé en shock y tardé un par de semanas en asimilarlo.  Claro que dos años después, puedo decir que tener un niño ha sido lo mejor que me ha pasado, pero esa es otra historia.

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¡Feliz cumpleaños 2!

7 May
 

“Dos y luego tes y cuato y shinco y ses…”, acompañada de risas, es la respuesta de Bam Bam a la pregunta “¿Cuántos años cumples?”. Sí, 2 años en los que él, Luis y yo hemos aprendido tantas lecciones que es difícil enumerarlas, hemos vivido un sinfín de momentos increíbles que ni las fotografías reflejan la verdadera felicidad y hemos compartido mucho amor a través de los miles de besos que nos repartimos cada mañana.

Es increíble lo rápido que pasa el tiempo cuando tienes un hijo. Parece que fue ayer cuando, a pesar de anhelar tenerlo en mis brazos, no quería ir al hospital por miedo a la cesárea. Cuando escuchamos por primera vez ese llanto que, por suerte, pocas veces hemos vuelto a oír. Cuando esos enormes ojos se abrieron y clavaron su mirada pura y penetrante en nuestros rostros. Cuando cargamos a un bebé de casi 4 kilos que hoy ha triplicado su peso, carisma e inteligencia.


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¡Gran sorpresa!

22 Abr

Creo que de las primeras cosas que le platiqué a Luis cuando nos conocimos fue “quiero ser mamá” y “amo Disney”. Ambos temas le causaron gracia, pues por su cabeza no pasaba la idea de ser papá y menos le atraía mi mundo fantástico de princesas.

Hace casi dos años tuvimos la suerte, dicha y bendición de convertirnos en papás de un niño extraordinario, Bam Bam, quien ilumina cada uno de nuestros días, y de unos meses para acá nos habíamos cuestionado si queríamos un segundo hijo o no.
A ambas opciones le veíamos pros y contras, incluso las llegamos a discutir con algunos amigos, uno de ellos hijo único, Ariel, quien basado en su experiencia nos dio su opinión y sugerencias.